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La Medicina en el Perú Colonial



 
 
 
Para empezar es necesario definir la medicina, esta palabra viene del latín ,mederi que significa ‘Curar’ , ‘Medicar’; es la ciencia dedicada al estudio de la vida, la salud , las enfermedades y la muerte del ser humano, e implica el arte de ejercer tal conocimiento técnico para mantenimiento y recuperación de la salud.

Si bien es cierto que la medicina parece más un tema de la actualidad, es importante conocer que está latente no sólo se remota al hoy, sino que tiene una historia, un pasado que es necesario conocerlo, para comprender como ha evolucionado hasta el día de hoy.

La medicina tuvo sus comienzos en la prehistoria, la cual también su propio campo de estudio conocido como “Antropología médica”; se utilizaban plantas, minerales y partes de animales, en la mayoría de las veces estas sustancias eran utilizadas en rituales mágicos por chamanes, sacerdotes, magos. Brujos, animistas, espiritualistas y divinos.

En el siglo XVI, al arribar los españoles e iniciar la colonización de estas tierras, guiados por la codicia, imbuidos n el misticismo cristiano y provistos de mejor tecnología, nos trajeron la medicina española que no era otra que una atrasada medicina europea medieval. Esta realmente era una medicina galénica  o hipocrática mejorada con algunas influencias árabes, era una medicina de examinar el pulso y la orina, de prescribir purgas y sangrías además de prescribir triaca. Por muy togados que hayan sido quienes practicaron esta medicina, ella no pudo ser mejor que las medicinas prehispánicas porque, ahora lo sabemos, ambas debieron ser poco efectivas en lo que se refiere a modificar sustancialmente la evolución o curso natural de las enfermedades. Reconocemos que la medicina aborigen y la hispana tuvieron un gran  efecto placeo con sus prácticas y, quizás, la primera fue la mejor al disponer de una variada provisión de  plantas medicinales.[1]

 

Los Hospitales en la Colonia

Fundada en 1535 y establecido el sistema de gobierno, se empezaron a instalar las diversas instituciones de la península. En lo que se refiere a la atención de salud, en 1538 se erigió el primer hospital para la atención de los españoles en la Rinconada de Santo domingo.

En general, la atención en los hospitales era para la gente pobre, abandonados, desprotegidos, incurables o desahuciados. Los españoles de buena posición económica solían ser tratados en sus domicilios, donde recibían atención médica y los servicios religiosos.

La construcción de hospitales durante la Colonia no estuvo circunscrita a Lima. También se erigieron diversos centros de atención médica y/o de cuidados paliativos en las principales ciudades del virreinato.

En Cusco se erigió el Hospital San Bartolomé, el primer Hospital militar, en 1548. También se establecieron el hospital de San Lázaro (1555), Hospital de Nuestra Señora de Remedios (1566), Hospital de Almudena o de San Andrés (1646) y el Hospital General de Indios o Naturales (1558). En Anta, Arica Arequipa (Hospital de San Juan de Dios, 1559), Cajamarca (1630), Chachapoyas, Huancavelica, (1609), Huaura (1674), Huaraz (1770), Moquegua (hospital San Juan de Dios, 1726), Piura (Hospital Santa Ana de Belén), Puno (Hospital San Juan de Dios, 1798), Trujillo, Saña y Sicuani. Hubo muchos otros establecimientos que no tuvieron el rango o denominación de hospital sino que eran considerados asilos, lazaretos o posadas, bajo la organización de los religiosos o de personas piadosas. Todas las órdenes religiosas tenían la atención hospitalaria como una entre sus varias actividades; sin embargo, hubo algunas órdenes que habían hecho un voto especial: el de la hospitalidad. Entre esta estuvieron la Orden de la claridad, la Orden de San Juan de Dios y la Orden de la Claridad, la Orden de Nuestra Señora de Betlem (betlemitas). [2 - 3]

  

 

[1] Cfr. Medicina en la época Colonial (1535-1821).

[2] Aguirre Medrano, Fidel historia de los Hospitales coloniales de Hispanoamérica. Vol. XI Perú, Miami, Florida: Interamericana Inc.; 1996: 151-316

[3] Rabí Chara, Miguel. El Hospital Refugio de Incurables Santo Toribio de Mogrovejo de Lima. Lima: Editorial Universo S.A.; 1997: 13 – 34.

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