Durante fines del siglo XVIII y primeras décadas del siglo XIX, los médicos peruanos estuvieron comprometidos con las ideas libertarias. Este compromiso supuso un importante alejamiento de las nuevas corrientes científicas médicas que se desarrollaban en Europa bajo la Ilustración. En 1821, por la activa participación de los médicos en la lucha por la independencia del país, a la antigua escuela médica regia sanfernandina se le cambió el nombre por Colegio de la Independencia. En una primera parte nos referiremos a la situación en que se encontraba la medicina europea hacia fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX y, luego, a la contribución de los médicos en el proceso de la independencia del país. Para hacer la historia de un hecho es necesario estudiar todo el contexto en el cual se desarrolló dicho suceso. El 27 de agosto de 1821, a propuesta de don Hipólito Unanue, recién nombrado Ministro de Hacienda del Gobierno del Protector don José de San Martín, y por oficio transmitido por el Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores Juan García del Río, el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando pasó a llamarse Colegio de la Independencia como homenaje a los profesores y alumnos por su activa participación en la gesta de la Independencia. La interrogante que surge inmediatamente es ¿Qué tenía que ver la medicina con la independencia del país?. A fines del siglo XVIII, la medicina nacional, entendiéndola por la formación de médicos y por los servicios de atención de salud que se brindaba, se encontraba en una situación calamitosa. La medicina que España trajo a sus colonias fue una medicina medieval que, cuando se estableció en el siglo XVI, no llegó con las nuevas ideas surgidas en ese momento en los demás países europeos. Ese atraso se mantendría en los siglos siguientes. Dado que se desconocía el origen de las enfermedades, la medicina que se ejercía era curativa o pretendía serlo. En todo caso, se cumplía la máxima hipocrática de que “la Naturaleza es la que cura espontáneamente y el médico debe ayudar a que ella cure”. Esto era tan cierto y tan válido como el ayudar a “la buena muerte” desde que se impuso el Cristianismo en el mundo occidental y que desarrollaron los monjes en el Medioevo.
Introducción a la discución de la presencia de la medicina desde la independencia del Perú hasta la guerra con Chile
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